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Ya pasó un año desde que vine a Japón. Por loco que parezca.
Fue un año que se sintió tan extenso como breve. Durante estos últimos 12 meses viví un montón de experiencias nuevas. Quizás por eso siento que pasó mucho más tiempo que un año. Siento que fue y continúa siendo una etapa de mucho crecimiento personal.
Ya estoy ajustado a mi estilo de vida, con el choque cultural inicial ya extinguido y saliendo para adelante con los objetivos de mi estadía.
No todo es fácil cuando uno se muda al otro lado del planeta sólo, pero lo cierto es que me siento feliz y realizado con el estilo de vida que tengo el privilegio de disfrutar. Hay pocas cosas más gratificantes que sentir que estás en el camino correcto.
La semana pasada empecé oficialmente la maestría. Y dentro de los ritos iniciales de la apertura de esta nueva etapa, finalmente obtuve acceso a una zona de la universidad que antes tenía prohibida: el laboratorio de posgrado.
En el edificio de Estudios Japoneses de la universidad, hasta ahora tuve acceso al laboratorio conjunto del segundo piso. Ahí es donde pasé la mayor parte de mi tiempo estudiando. Pero hay un segundo laboratorio: en el cuarto piso, protegido con clave de acceso, hay una habitación exclusiva para los alumnos de posgrado de nuestro programa.
Mientras que el laboratorio del segundo piso sólo abre de lunes a viernes de 10:00 a 17:00, la ventaja más grande del laboratorio del cuarto piso es que, al estar protegido con clave, abre todos los días de la semana, todo el día. Y cada estudiante tiene su propio cubículo propio. Aunque quizás no sea la gran cosa, quiero compartir el inmenso sentido de gratificación y de logro que sentí el momento en que puse la clave y entré por primera vez.
Ahora, comenzando el primer semestre del año, decidí arrancar otro camino que también me ilusionaba: tomé Estudios Japoneses como sub-especialización.
La Universidad de Osaka se destaca por ser la universidad en Japón con el programa de Estudios Japoneses más amplio de todo el país (mi propio programa de posgrado está dentro de este departamento), así que me pareció que sería un desperdicio no aprovechar la oportunidad para completar mis conocimientos culturales del país en un entorno más especializado.
Voy a estar tomando clases de Historia, Cultura, Sociedad, Literatura, y hasta estoy considerando una clase de Política. Todas, desde luego, sobre Japón.
Me parece que es importante no sólo el conocimiento teórico del idioma, sino complementarlo con un conocimiento cultural para cubrir el trasfondo de los cambios lingüísticos que enfrenta el japonés. Pero, sinceramente, lo hago más que nada por gusto. Esa parte también es importante.
Este va a ser sin dudas un año muy emocionante y muy ocupado.