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2026

Nuevo rumbo

Hace unos días, decidí cambiar la dirección de mi investigación.

Desde que vine a Japón, mi enfoque estaba más orientado a investigar japonés mediante el propio japonés exclusivamente, respaldando mis afirmaciones con un corpus y con mi sentido del idioma, dentro de lo que le es posible a un hablante no nativo.

El año pasado presenté un informe de investigación acerca de los casos en los que el prefijo negativo 無 (mu, "nada") se combina con extranjerismos del inglés. Y para la maestría, pensaba continuar esta línea de investigación pero abordada desde una perspectiva más amplia, tratanto las expresiones de polaridad negativa, un tema famoso en Lingüística. El proyecto era prometedor.

Pero decidí que no va.

Cuando vine, me preguntaron si utilizaría el español como herramienta contrastiva para respaldar mi análisis, pero yo estaba muy decidido por hacer las cosas exactamente de la misma forma que los japoneses, quizás para demostrarme a mí mismo que podía lograrlo (y considero que lo estaba haciendo). Pero algo que me di cuenta en estos últimos meses es que ese ángulo no tiene mucho sentido.

Hace poco me replanteé la dirección de mi investigación y qué tan conectado está lo que vengo haciendo con mis objetivos a largo plazo. Y me di cuenta de que no estaban para nada vinculados.

Lo que más sentido tiene para mí es investigar un tema que sea cohesivo con lo que me motivó a venir en primer lugar. Entonces, tuve que replantearme: ¿qué vine a hacer acá?

Desde esa perspectiva, la respuesta fue clara: lo más adecuado para la misión es incorporar el español y trabajar en una investigación que beneficie a los estudiantes de japonés en Argentina.

Como en el Lenguas Vivas los graduados no requieren una tesis de grado, sino más bien una práctica profesional, no tenía mucha idea de qué era realmente investigar antes de venir acá. Pero ahora, a más de un año de haber llegado, me doy cuenta de que la investigación de un académico no es nada más ni nada menos que su propia alma. Investigar un tema que no te termina de interesar es un total despropósito. Una tésis es una oportunidad de decir al mundo lo que pensás, de expresar una visión.

Por eso, la investigación tomará un rumbo totalmente diferente. En lugar de investigar cuestiones profundamente teóricas, decidí que quiero orientar mi investigación a resolver problemas reales que tienen los hablantes nativos de español que estudian japonés. La idea siempre fue aportar a la enseñanza del idioma en Argentina, y rumbo a ese objetivo no hay nada mejor que alinear mis intereses de investigación con mis intereses profesionales.

Rumbo a esa meta, creé en el sitio una sección de Lingüística, donde voy a ir compartiendo los hallazgos de la investigación y mis aprendizajes en la universidad que no se suelen enseñar en Argentina. Si sos un estudiante avanzado de japonés, te invito a consultar la sección.

Estudios japoneses

Este año, decidí tomar clases de Estudios Japoneses.

Quizás suene un poco confuso. No me refiero a "estudios que se hacen en japón".

Me anoté a la sub-especialidad de Global Japanese Studies de la Universidad de Osaka. Es decir, estudios acerca de la cultura japonesa.

Desde que empecé a considerar el japonés como mi área de interés profesional, siempre tuve ganas de formarme en esta área. Pero no veía cómo, porque ya había hecho mi grado en Traducción, y mi posgrado sería en Lingüística. No tenía idea de cómo iba a poder involucrarme en esa otra área.

Afortunadamente, me enteré de que acá tenemos este sistema de sub-especialidades. Aproveché.

La realidad es que tendría que estar invirtiendo mis materias en áreas relacionadas a mi investigación, pero en más de un sentido creo que me será útil para mi perfil. Incluso tenemos de profesor a uno de los profesores del terciario del Nichia.

Algo que estuve reflexionando a través de estas clases es la amplitud de los estereotipos que tenemos sobre Japón en el extranjero. Perspectivas de Japón como un país "tradicional", que aprecia valores y paz. O como un país "futurista", con la última tecnología. También el Japón "loco", donde ocurren fenómenos sociales inentendibles para los extranjeros. Pero la realidad es que estos tres estereotipos dominantes son eso mismo: estereotipos.

Japón es un país muy rico en cultura, con muchos años de historia. Pero también es un país incomprendido. Este discurso de que Japón es "diferente" viene impulsado tanto de la mano de la perspectiva estadounidense, como del propio deseo de Japón de cómo quiere ser vista. Pero la realidad es que este no es un país ni "tradicionalista", ni "futurista", ni "loco". Es un país (avanzado) común y corriente. ¿Tiene su cultura? Sí. ¿Han hecho avances tecnológicos? Sí. ¿Ocurren cosas que en otros lados no? Hasta cierto punto.

Pero ninguna de estas tres cosas realmente sirve para "calificar" a toda la población japonesa. Cuando consumimos medios japoneses, la impresión que nos deja cambia radicalmente en base a si lo ve un japonés, un extranjero que vive en el exterior, o un extranjero que vive en Japón. Para alguien que nunca vino acá, ciertos objetos o costumbres parecen rarísimos. Pero al venir acá, te das cuenta de que simplemente se trata de una diferencia de formato, en muchos casos. Y la barrera del idioma ayuda mucho a crear esta sensación de lejanía y de misterio con respecto a cuestiones que no son tan complicadas.

Para realmente analizar Japón en profundidad, es necesario soltar estos estereotipos y pensar el país con "los pies en la tierra". Y ahí es cuando realmente podemos ver a la gente que vive en esta nación.

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Ya pasó un año desde que vine a Japón. Por loco que parezca.

Fue un año que se sintió tan extenso como breve. Durante estos últimos 12 meses viví un montón de experiencias nuevas. Quizás por eso siento que pasó mucho más tiempo que un año. Siento que fue y continúa siendo una etapa de mucho crecimiento personal.

Ya estoy ajustado a mi estilo de vida, con el choque cultural inicial ya extinguido y saliendo para adelante con los objetivos de mi estadía.

No todo es fácil cuando uno se muda al otro lado del planeta sólo, pero lo cierto es que me siento feliz y realizado con el estilo de vida que tengo el privilegio de disfrutar. Hay pocas cosas más gratificantes que sentir que estás en el camino correcto.

La semana pasada empecé oficialmente la maestría. Y dentro de los ritos iniciales de la apertura de esta nueva etapa, finalmente obtuve acceso a una zona de la universidad que antes tenía prohibida: el laboratorio de posgrado.

En el edificio de Estudios Japoneses de la universidad, hasta ahora tuve acceso al laboratorio conjunto del segundo piso. Ahí es donde pasé la mayor parte de mi tiempo estudiando. Pero hay un segundo laboratorio: en el cuarto piso, protegido con clave de acceso, hay una habitación exclusiva para los alumnos de posgrado de nuestro programa.

Mientras que el laboratorio del segundo piso sólo abre de lunes a viernes de 10:00 a 17:00, la ventaja más grande del laboratorio del cuarto piso es que, al estar protegido con clave, abre todos los días de la semana, todo el día. Y cada estudiante tiene su propio cubículo propio. Aunque quizás no sea la gran cosa, quiero compartir el inmenso sentido de gratificación y de logro que sentí el momento en que puse la clave y entré por primera vez.

Ahora, comenzando el primer semestre del año, decidí arrancar otro camino que también me ilusionaba: tomé Estudios Japoneses como sub-especialización.

La Universidad de Osaka se destaca por ser la universidad en Japón con el programa de Estudios Japoneses más amplio de todo el país (mi propio programa de posgrado está dentro de este departamento), así que me pareció que sería un desperdicio no aprovechar la oportunidad para completar mis conocimientos culturales del país en un entorno más especializado.

Voy a estar tomando clases de Historia, Cultura, Sociedad, Literatura, y hasta estoy considerando una clase de Política. Todas, desde luego, sobre Japón.

Me parece que es importante no sólo el conocimiento teórico del idioma, sino complementarlo con un conocimiento cultural para cubrir el trasfondo de los cambios lingüísticos que enfrenta el japonés. Pero, sinceramente, lo hago más que nada por gusto. Esa parte también es importante.

Este va a ser sin dudas un año muy emocionante y muy ocupado.