Estudios japoneses
Este año, decidí tomar clases de Estudios Japoneses.
Quizás suene un poco confuso. No me refiero a "estudios que se hacen en japón".
Me anoté a la sub-especialidad de Global Japanese Studies de la Universidad de Osaka. Es decir, estudios acerca de la cultura japonesa.
Desde que empecé a considerar el japonés como mi área de interés profesional, siempre tuve ganas de formarme en esta área. Pero no veía cómo, porque ya había hecho mi grado en Traducción, y mi posgrado sería en Lingüística. No tenía idea de cómo iba a poder involucrarme en esa otra área.
Afortunadamente, me enteré de que acá tenemos este sistema de sub-especialidades. Aproveché.
La realidad es que tendría que estar invirtiendo mis materias en áreas relacionadas a mi investigación, pero en más de un sentido creo que me será útil para mi perfil. Incluso tenemos de profesor a uno de los profesores del terciario del Nichia.
Algo que estuve reflexionando a través de estas clases es la amplitud de los estereotipos que tenemos sobre Japón en el extranjero. Perspectivas de Japón como un país "tradicional", que aprecia valores y paz. O como un país "futurista", con la última tecnología. También el Japón "loco", donde ocurren fenómenos sociales inentendibles para los extranjeros. Pero la realidad es que estos tres estereotipos dominantes son eso mismo: estereotipos.
Japón es un país muy rico en cultura, con muchos años de historia. Pero también es un país incomprendido. Este discurso de que Japón es "diferente" viene impulsado tanto de la mano de la perspectiva estadounidense, como del propio deseo de Japón de cómo quiere ser vista. Pero la realidad es que este no es un país ni "tradicionalista", ni "futurista", ni "loco". Es un país (avanzado) común y corriente. ¿Tiene su cultura? Sí. ¿Han hecho avances tecnológicos? Sí. ¿Ocurren cosas que en otros lados no? Hasta cierto punto.
Pero ninguna de estas tres cosas realmente sirve para "calificar" a toda la población japonesa. Cuando consumimos medios japoneses, la impresión que nos deja cambia radicalmente en base a si lo ve un japonés, un extranjero que vive en el exterior, o un extranjero que vive en Japón. Para alguien que nunca vino acá, ciertos objetos o costumbres parecen rarísimos. Pero al venir acá, te das cuenta de que simplemente se trata de una diferencia de formato, en muchos casos. Y la barrera del idioma ayuda mucho a crear esta sensación de lejanía y de misterio con respecto a cuestiones que no son tan complicadas.
Para realmente analizar Japón en profundidad, es necesario soltar estos estereotipos y pensar el país con "los pies en la tierra". Y ahí es cuando realmente podemos ver a la gente que vive en esta nación.